Heroínas del Whisky, 4ª Parte: Elizabeth Williamson

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Terminamos este apasionante periplo a través de las vidas de las mujeres más relevantes en la historia del whisky dejando lo mejor para el final. Así es, hoy toca hablar de la vida y obra de Elizabeth Williamson. Bessie para los amigos, y la matriarca de Laphroaig para toda Islay.

Graduada universitaria, profesora, secretaria, enlace militar, esposa, filántropa y, ante todo, la primera mujer del S XX que dirigió una destilería de whisky en Escocia.

Bessie fue una mujer que destacó en todo lo que hizo. Ésta es su historia.

Bessie Williamson Laphroaig Islay Whisky

Vida temprana

Elizabeth Leitch Williamson nació en High Street, en Glasgow. Su padre fue un oficinista que murió luchando con el ejército británico en Francia, en 1918. Su madre viuda tuvo que sacar adelante a Bessie y a sus dos hermanos.

Se matriculó en la Universidad de Glasgow en 1927, donde estudió una licenciatura en artes, con miras a ejercer el magisterio de su especialidad. Tras graduarse, su tío le encontró un trabajo en una empresa de restaurantes. Así podría compaginar el pago de sus estudios de formación en profesorado, y también las clases nocturnas de secretariado.

Como veis, era una mujer de lo más diligente.

Sin embargo, su destino cambió radicalmente durante unas vacaciones en Islay. Estando allí con una amiga, se enteró de una vacante temporal para una mecanógrafa de taquigrafía en la destilería Laphroaig, y decidió presentarse.

Fue escogida, y nunca volvió a ejercer la enseñanza.

Al frente de Laphroaig

Por aquel entonces, Laphroaig pertenecía a D Johnston & Co, una empresa propiedad de Ian Hunter (1886-1954) desde 1927. Hunter tenía reputación de irascible, pero parece ser que Bessie supo cumplir sus expectativas desde el principio. Así, Hunter enseguida dejó en sus manos las labores de oficina en Laphroaig y ella se convirtió en su mano derecha.

Su desempeño fue tan bueno que cuando Hunter sufre un derrame cerebral en 1938 y se ve confinado a una silla de ruedas, le pide a Elisabeth que se haga cargo de la dirección de la destilería a tiempo parcial.

En 1944 la destilería se reincorpora al mercado tras haber servido como cuartel y almacén de municiones para el ejército escocés. Seis años después, en 1950, Johnston & Co se convierte en Sociedad Limitada y Bessie es nombrada secretaria de la empresa, con una pequeña participación en su capital.

Bessie Williamson Ian Hunter Calum Logan

Iain Maclean, un veterano trabajador de la destilería, aprobó públicamente su estilo de gestión, declarando a un periodista de la época lo siguiente:

“Ella era una buena jefa. Dejó que los trabajadores siguieran con su trabajo; era lo correcto. Todo el mundo conocía su trabajo de todos modos. Nunca tuvo ningún problema.»

Laphroaig ciertamente prosperó bajo su liderazgo. Al igual que las otras destilerías de Islay, se centró en la producción de whisky de malta para las grandes destilerías del país. Llegados a un punto, declaró a un equipo de documentales, de visita en Islay, que «no podemos satisfacer la demanda que tenemos de nuestro whisky».

Esfuerzo bélico

En 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler bombardeó Londres. Más o menos por aquel entonces, el gobierno escocés solicita a Laphroaig el uso de sus instalaciones para que contribuya al desempeño de Escocia en la guerra.

Un representante de la destilería respondió por carta al Ministerio de Abastecimiento:

“Sugerimos que nuestra secretaria, la señorita E.L. Williamson, debería hacerse cargo de la administración, ya que ha estado en nuestro empleo durante más de 10 años, y es bastante capaz de cumplir con los deberes correspondientes, y está completamente versada en la supervisión de nuestra propiedad”. 

Así, por iniciativa de la propia junta de gobierno, Bessie se hace cargo de la destilería en medio de la Segunda Guerra Mundial. A los pocos meses de que Laphroaig se registrase como marca comercial en Nueva Zelanda y Canadá, Williamson añade a sus deberes directivos las funciones de enlace militar.

Esta nueva situación la obliga a defender Laphroaig de las vicisitudes propias de una guerra: Evita el reclutamiento forzoso de varios de sus trabajadores, se opone a la fundición de sus alambiques para fabricar municiones, protege su whisky mientras los soldados estaban alojados en Laphroaig y escondió silenciosamente 400 toneladas de municiones en los graneros de malta. Los barcos se detenían en el Estrecho de Islay y se cargaban con balas, proyectiles de artillería y bombas grandes, rumbo al frente, mientras Bessie firmaba cada envío.

Si los alemanes hubieran sabido que Laphroaig almacenaba municiones, lo habrían bombardeado sin dilación.

Un matrimonio polémico

Llegan los años 60, Laphroaig prospera bajo el mando de Bessie, y los funcionarios de la Scotch Whisky Association quedan muy sorprendidos con su desempeño. En consecuencia, la invitan a realizar una gira comercial por América del Norte, promocionando el whisky escocés. Labor que desempeña con éxito.

Fue durante una de estas giras que conoció al cantante y estrella de la radio canadiense Wishart Campbell. Campbell (1905-1983) era nieto de un ministro de Islay que había emigrado a Canadá en el siglo XIX. El periodista John McPhee lo describió como «algo corpulento, pero atlético de porte, un hombre simplista, rápido, fluido, idiomático». Era un pianista y barítono consumado, y era conocido como «La voz dorada del aire». Tuvieron un corto e intenso romance, y poco después de conocerse, se casaron en Glasgow. Corría el año 1961.

Wishart, al contrario que su esposa, no era popular entre muchos isleños, quienes veían en él a un músico vividor que se había acercado a Bessie por interés. Dicen que llegó a Islay con su nueva novia y sin más posesiones que una maleta y un piano de cola blanco.

Pero lo cierto es que, según todas las referencias, fueron una pareja feliz.

Vivían en Ardenistiel y Wishart estableció un pequeño negocio agrícola, vendiendo sus frutas, verduras y flores a negocios locales. Asumió, cuando tuvo que hacerlo, el papel de representante del whisky de su esposa frente a los ocasionales periodistas, si bien parece ser que su bebida favorita era, en realidad, el ron con cola o “cuba libre”.

Modernización y traspaso de poderes

Pese a la creciente demanda de whisky Laphroaig, Bessie se dio cuenta de que el negocio necesitaba una inversión sustancial para modernizar las instalaciones de producción y aumentar la capacidad de almacenamiento.

Es por eso que contacta con la familia McTaggart. Los McTaggart eran una importante familia de Escocia. Poseían una de las principales empresas constructoras del país, y sin duda contaban con los fondos adecuados para modernizar Laphroaig. Elizabeth les ofreció la destilería por tan sólo 80,000 libras.

Cuando la familia rechazó su oferta, ella llegó a un acuerdo con Long John Distillers, de propiedad estadounidense. Adquirieron el capital social de la destilería de Bessie en tres cuotas, en 1962, 1967 y 1972.

bessie laphroaig

Bessie permaneció como presidenta y directora general, con un puesto en la junta de la empresa matriz Long John, hasta que se jubiló en 1972. Bajo su mando se construyó una nueva bodega en 1967, con calefacción de vapor inducido por fuego directo de carbón para los alambiques, y se iniciaron diversos programas de construcción y modernización.

Sin embargo, sus últimos años se vieron empañados por las prácticas laborales que la nueva gerencia quiso imponer a los trabajadores más señeros de Laphroaig.

Según John McDougall, Laphroaig se había hecho conocido localmente como la ‘Bolsa de trabajo de Islay’ porque Bessie “no podía escuchar una historia de mala suerte sin ceder y proporcionar un trabajo para la persona. preocupado, aunque normalmente no había trabajo”. La propia Bessie informó a sus compañeros de la junta directiva de Long John que se había quedado con muchos de los empleados mayores porque «no tenemos un plan de pensiones».

Inevitablemente, hubo despidos cuando Long John tomó el control. Pero toda Islay apreció su esfuerzo por defender a los trabajadores locales.

Filantropía y Legado

Bessie Williamson

Bessie era muy respetada en Islay por su contribución a la vida social y comercial de la isla.

Desempeñó un papel destacado en el Instituto Rural de Mujeres de Escocia, organizando conciertos, fiestas y meriendas para recaudar fondos para causas locales dignas: la sucursal de Kildalton, que ella presidía, se reunía en el salón comunitario de la destilería.

Por sus esfuerzos filantrópicos, la reina Isabel II se complació «gratamente» en sancionar el nombramiento de Bessie en la Muy Venerable Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén el 15 de enero de 1963.

Despedida y cierre

Y así termina este recorrido monumental por la vida de algunas de las mujeres más importantes en la historia del whisky. Sirvan estos humildes artículos como justo homenaje a este puñado de mujeres excepcionales, tratadas tan injustamente por la historiografía del whisky.

Un mundo considerado a menudo como “sólo para hombres”, ignorando el extraordinario aporte de todas estas mujeres. Y de muchas más, a día de hoy: La Dra. Rachel Barrie, Annabel Thomas, Theresia Lüning o Julie Hamilton, por citar sólo a unas pocas.

Como siempre, si has llegado hasta aquí, te doy las gracias. Sigue visitando este blog para conocer muchas más historias apasionantes del mundo del whisky. Hasta entonces 🙂

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